¡Listo!
Por: Liliana Estrada
29 de Ago, 2020
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“Te lo juro, nunca había visto tanta mota junta”

Crónica del concierto de Roger Waters en el Zócalo

CDMX

El 1 de octubre de 2016  presenciamos algo sin precedentes, uno de los mejores shows que la plancha del Zócalo ha visto.  Lejos del discurso político, la música, las luces y una enorme pantalla y un sonido envolvente, Roger Waters cautivó a más de 200 mil personas en la Ciudad de México y gratis, bueno, con nuestros impuestos, pero al final, gratis.

Llegamos a Pino Suárez a las 3pm pensamos lo peor —ya no entramos— la fila era larga, el flujo de gente era grande pero avanzaba y eso nos daba esperanza. Vimos dos filas, según los oficiales de seguridad publica una iba para 20 de Noviembre y la otra para Pino Suárez,  optamos por la segunda opción y fue la mejor.

 

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#TheWall #MexicoCity #Men #Protest #streetphotography

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Mientras seguíamos nuestros instintos por dicho camino,  en la otra avenida las barreras se rompían, la gente corría, se caía, levantaba y corría de nuevo, nosotros avanzábamos bastante tranquilos directo a una entrada libre y sin revisiones.

Cuando estábamos próximos a llegar a la plaza se alcanzaba a ver una manada de jóvenes, adultos y niños en busca de un lugar, mientras que nosotros, entramos sin dificultades a la plancha del Zócalo tan sólo 40 minutos después de haber llegado, buscamos un buen lugar y nos dispusimos a esperar.

Mota aquí y allá, para ver a Roger Waters parecía que no había límite de edades ni condición social, a lo lejos se escuchaba “cámara we, rólala” hasta el “la fiesta de Paty wueee, estuvo de hueeevos papá” fresas, pachecos, niños y señores de pronto entablaban una conversación para matar las casi cuatro horas que restaban.

Sentados, acostados, papeando y echando el toque nos pasamos contando los minutos que faltaban, hasta que los huecos comenzaron a llenarse, cayó la noche y 15 minutos antes de las ocho ya no cabía uno más en la zona donde estábamos La pantalla se iluminó, la expectativa creció y un tipo con un par de caguamas en mano dijo “Prepárense, esta madre es de otro mundo” y no se equivocó.

 

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Así nos decía el cielo qu ya faltaba menos #landscape #city #mexico #pinkfloyd #thedarksideofthemoon #concert #people #zócalo

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El mundo enloqueció y la mota siguió esparciéndose por la plancha, sonaron los acordes de “Speak to me” y la lluvia nos cayó, pero no importó, la espera estaba valiendo la pena.

Escuchamos “Time”, “Money”, “One Of These Days” admirando un compendio  de visuales  que tardarán mucho en borrarse de nuestra mente, pasaron 45 minutos para que Roger dirigiera sus primeras palabras a la gente y antes de que la gente dijera algo más, siguió tocando.

La pantalla se iluminó, la expectativa creció y un tipo con un par de caguamas en mano dijo “Prepárense, esta madre es de otro mundo” y no se equivocó.

Sin pausas, sin descanso, sin dejarnos asimilar una canción y otra, la emoción corría por nuestras venas, se escuchaban a los lejos perros, voces y hasta helicópteros, era tan buena la calidad del sonido que a varios nos hizo voltear a buscar algo que sólo estaba en nuestros oídos y que creaba una atmósfera que nos llevó a pensar en una cinta de esas que no te permiten parpadear, ni levantarte del asiento.

Salieron los visuales hacia Trump y las mentadas de madre, el “puerco chairo” como algunos los llamaron, el discurso contra el Presidente y sus políticas ineficientes, los puños en alto, el grito de “México, México”  o de “Asesino” frente a Palacio Nacional, pero lo que realmente dejó impactada a la gente fue el  show espectacular de brindó Roger Waters en la Ciudad de México.

Todo pasó, el rock, las luces, los lásers, las chimeneas, hasta los fuegos artificiales brillaron y un joven sólo pudo decir al salir acompañado por su padre “te lo juro Pa, nunca había visto tanta mota junta”.

Todo pasó, el rock, las luces, los lásers, las chimeneas, hasta los fuegos artificiales brillaron y un joven sólo pudo decir al salir acompañado por su padre “te lo juro Pa, nunca había visto tanta mota junta”.